Salmos 38:9

Ante ti, Señor, están todos mis deseos; no te son un secreto mis anhelos.

Salmos 51:6

Yo sé que tú amas la verdad en lo íntimo; en lo secreto me has enseñado sabiduría.

Deuteronomio 29:29

Lo secreto le pertenece al Señor nuestro Dios, pero lo revelado nos pertenece a nosotros y a nuestros hijos para siempre, para que le obedezcamos todas las palabras de esta ley.

Salmos 113:3

Desde la salida del sol hasta su ocaso, sea alabado el nombre del Señor.

Salmos 126:5

El que con lágrimas siembra, con regocijo cosecha.

Friday, August 14, 2015

El Poder de Hablar Vida



Me encanta hablar de este tema porque lo pongo en práctica y veo los frutos. 

Si deseas ver cambios en la realidad en la que vives, usa las palabras para ver esos cambios en tu vida. 

Las bendiciones son invocables, toma ventaja de eso:

"Cualquiera que en el país invoque una bendición, lo hará por el Dios de la verdad."
Isaías 65:16a NVI

Cuando usamos nuestras palabras para constantemente proferir negatividad, palabras ociosas que no dejan nada bueno. Ya sea hacia nosotros mismos o hacia los demás. Nos contaminamos a nosotros mismos. Atraemos lo malo a nuestras vidas y a la de nuestras generaciones. Si no me crees, mira lo que dice aquí: 

“Cada uno se llena con lo que dice y se sacia con lo que habla. En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto.”
Proverbios 18:20-21 NVI

Mi gente, de verdad que esto da excelentes resultados. Inténtalo, ponlo a prueba por un largo período de tiempo. Verás que vale la pena y la forma de verte a ti mismo y ver la vida va a cambiar. Deja de decirte, —Que tonto/a soy! ¿Por qué todo me sale mal? —Comienza a hablar la verdad sobre tu vida y la vida de tus hijos. Bendice tu vida y las de tus hijos. Usa tu boca para el bien. 

Cambia tu realidad! No es verdad que tienes que vivir hundido/a para toda la vida!

Esta es la formula:

“Vengan, hijos míos, y escúchenme, que voy a enseñarles el temor del Señor. El que quiera amar la vida y gozar de días felices, que refrene su lengua de hablar el mal y sus labios de proferir engaños;”
Salmos 34:11-13 NVI

Si ves que se te hace difícil cambiar los malos hábitos entonces revisa bien tu corazón, recuerda que:

“El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca.”
Lucas 6:45 NVI

Ahora bien, no te condenes a ti mismo/a, solo pídele al Señor en oración que deseas tener un corazón nuevo. Un corazón conforme a la verdad de Su Palabra. Y comienza por ahí. 

Jireh Gerch

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