Si deseas ver cambios en la realidad en la que vives, usa las palabras para ver esos cambios en tu vida.
Las bendiciones son invocables, toma ventaja de eso:
"Cualquiera que en el país invoque una bendición, lo hará por el Dios de la verdad."
Isaías 65:16a NVI
Cuando usamos nuestras palabras para constantemente proferir negatividad, palabras ociosas que no dejan nada bueno. Ya sea hacia nosotros mismos o hacia los demás. Nos contaminamos a nosotros mismos. Atraemos lo malo a nuestras vidas y a la de nuestras generaciones. Si no me crees, mira lo que dice aquí:
“Cada uno se llena con lo que dice y se sacia con lo que habla. En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto.”
Proverbios 18:20-21 NVI
Mi gente, de verdad que esto da excelentes resultados. Inténtalo, ponlo a prueba por un largo período de tiempo. Verás que vale la pena y la forma de verte a ti mismo y ver la vida va a cambiar. Deja de decirte, —Que tonto/a soy! ¿Por qué todo me sale mal? —Comienza a hablar la verdad sobre tu vida y la vida de tus hijos. Bendice tu vida y las de tus hijos. Usa tu boca para el bien.
Cambia tu realidad! No es verdad que tienes que vivir hundido/a para toda la vida!
Esta es la formula:
“Vengan, hijos míos, y escúchenme, que voy a enseñarles el temor del Señor. El que quiera amar la vida y gozar de días felices, que refrene su lengua de hablar el mal y sus labios de proferir engaños;”
Salmos 34:11-13 NVI
Si ves que se te hace difícil cambiar los malos hábitos entonces revisa bien tu corazón, recuerda que:
“El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca.”
Lucas 6:45 NVI
Ahora bien, no te condenes a ti mismo/a, solo pídele al Señor en oración que deseas tener un corazón nuevo. Un corazón conforme a la verdad de Su Palabra. Y comienza por ahí.
Jireh Gerch




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