Sunday, October 4, 2015

La Espera


He esperado, he esperado mucho. Pero a cambio, he aprendido mucho también.

He experimentado cómo el Señor entrena a sus hijos para aprender paciencia. Para tener constancia y entereza en este caminar. 

Una vez me dijo. "Jireh, deléitate en mi paciencia porque para donde quiero llevarte se requiere de ella. Te voy a enseñar paciencia" 

Me doy cuenta que pasamos por varias etapas. La de las rabietas hacia Dios cuando esperamos por algo con ansiedad incontrolable, gritando como niños malcriados que por qué o que cuándo. 

Luego que seguimos caminando y vimos que el Señor siempre llegó a tiempo en algún problema del pasado, entonces, desarrollamos un poco más de confianza. Eso sí, sin dejar de orar "desesperados" que el Señor se manifieste. 

Por último, llegamos a un punto donde simplemente le decimos al Señor. Yo confío en ti. Yo sé que no mientes, te conozco muy bien. Sé que vas a cumplir lo que has prometido. 

En este punto, la esperanza se renueva sola. Porque ya no depende de las emociones, ni de la incertidumbre de la circunstancia, sino, que sabe, porque sabe, que verá una vez más a Dios obrar como siempre lo ha hecho en pasadas ocasiones. Su esperanza está completamente puesta en un Dios que no miente.  

Wow! Cuando logramos llegar ahí, nada nos perturba. Y tranquilamente esperamos, mientras nos gozamos en el Señor. 

Deléitate en el Señor mientras aguardas, porque vale la pena esperar el tiempo de Dios. 

Nunca es en vano... Nunca. 

“¡ Dichosa tú que has creído, porque lo que el Señor te ha dicho se cumplirá!”
Lucas 1:45 NVI

Jireh Gerch






2 comments:

Post a Comment

Share

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More